domingo, 25 de septiembre de 2011

Domingo en Schlachtensee. Ayer hicimos visita al Ikea para renovar las habitaciones, yo me compré una vela que huele a galleta, estamos intentando hacer las habitaciones un poco más nuestras, con su rincón zen y esas cosas. La residencia sigue siendo un misterio, ¿por qué hay tan poca gente? ¿por qué comen en sus cuevas? ¿por qué todo mi edificio huele a verduras hervidas y a curry? ¿por qué necesitas llevarte las llevas al baño? ¿por qué?

El viernes fuimos al centro y para volver hubo un problema de coordinación de metro. Para que os hagáis una idea salimos del local a la 1:30 aproximadamente y yo por lo menos me metí en la cama a las 4. Y hacía MUCHO MUCHO frío. No ayudó que se nos escapara un metro y tuviéramos que estar media hora en una estación en la nada, pero nos entretuvimos con una rata bebé.

Poco más, mañana a ver si por fin podemos ir a la Universidad y hacernos una cuenta en el banco, que empezamos a estar en las últimas y yo quiero alquilar la bici. Habíamos intentado ir el viernes por la mañana, pero como estamos empezando a descubrir, los alemanes se guían por horarios raros. Los viernes no abren, pero quizá el jueves abren de 14 a 16 y el viernes de 8 a 15, quién sabe, todo es una incógnita.

Para terminar, la desilusión del día: galletas suecas que comíamos como si no hubiese un mañana porque pensábamos que estaban a 89 céntimos, en verdad costaban 3.19€. (Dios como huele mi habitación a galleta...)

Beste Grüße desde Berlín




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